Nuestros primeros hermanos comenzaron a reunirse en pleno cerro, en el sector de los pabellones de Cosmito, lugar donde residían ya que varios de ellos eran trabajadores de las minas de Lirquén y Cosmito. De este particular lugar se trasladaron al fundo granja de Cosmito y en el segundo piso de una caballeriza, en medio del forraje para los caballos, se siguieron desarrollando los primeros Cultos, instancias que marcan un hito, como origen legítimo de lo que hoy es Nuestra Congregación acá en Villa Santa Rosa.
Las familias recordadas de Cosmito en ese entonces eran; la familia Santander Toledo, el muy grato recuerdo de la familia del hermano Santiago Jara, familia Márquez, quien era el encargado de obra en ese entonces y posteriormente es llamado al ministerio y se desliga de nosotros a otra denominación, también de corte Pentecostal. también recordamos al tan singular hermano Pedro Cares y la hermana Ascensión, familia Valenzuela entre otros.
La condición socioeconómica de nuestros hermanos no era la más solvente, pero de una u otra manera subsistían, eran personas llenas de esfuerzo y perseverancia, ligadas a actividades como las hortalizas, vendían tortillas y en muchos hogares también existían trabajadores de las minas de Lirquén y de Cosmito y que luego del cierre de estas fuentes laborales, algunos se sumaron a la faena del mar y otros definitivamente emigraron. Pero, aun así, hubo un periodo de crecimiento, quizás lento, pero muy fortalecido con la fe y el trabajo de entrega a Dios.
Un momento desalentador fue cuando el templo que con tanto esfuerzo se había levantado en los pabellones sufre un devastador incendio que consume esta infraestructura, generando una enorme pena en nuestros hermanos, pero Dios es bueno y muy pronto retornan las fuerzas y comienzan una sencilla construcción de madera en la población nueva, periodo que se extiende por 28 años aproximadamente y que producto de un cambio positivo surge la genial idea inspiradora de trasladar este templo a otro sector, me refiero al actual sector de Villa Santa Rosa, que para aquel entonces era llamado “fundo landa”, que a su vez pertenecía al sector refinería de la crav.
Todo esto se desarrolla entre los años 1971-1972, en este periodo se estaban entregando los terrenos a muchas familias, es así que la asistente social de ese entonces, delegada del gobierno, con amplias facultades, dispuso y delegó en nuestro Hermano Hernán Santander la distribución de los terrenos y sin lugar a dudas y de manera ordenada y legitima se eligió un terreno que sería propio de Nuestra Iglesia y así poder construir un Templo estable y que pudiera perdurar en el tiempo.
En aquel entonces el Encargado de Obra era nuestro recordado Hermano Humberto Cares, ya que Nuestra Congregación era un Local de la Iglesia Metodista Pentecostal de Tomé, cual era administrada por nuestro Pastor Salvador Salgado y a su deceso asume nuestro Pastor Juan de la Cruz Vílchez Navarrete.
El 11 de junio de 1987 a la edad de 87 años, fallece nuestro Pastor Vílchez y comienza una nueva etapa, ya que se designan muchos Pastores y los que eran Locales, pasan a ser Templo Matriz, con un grado de independencia, pero no desvinculados de la Corporación.
En esta nueva etapa Nuestra Congregación pasa a ser Templo Matriz en junio del año 1987, y junto con esta dignidad, se designa un Pastor de tiempo completo.
El primero en asumir esta labor fue el Reverendo Héctor Alejandro Guevara Torres, quien nos gobernó por el breve periodo de un año y fracción, trasladándose, bajo el consentimiento de la autoridad eclesiástica de ese entonces a la Iglesia Metodista Pentecostal de Curanilahue.
En su reemplazo asume el Pastor José Guillermo Reyes proveniente de la Iglesia de Nacimiento. Quien nos gobernó por un periodo inferior a dos años.
El ambiente era inhóspito, lúgubre, triste y lleno de heridas, dado que ninguno de los Pastores había echado raíces en nuestro medio, pero la obra de Dios no puede parar.
Es así que el 09 de junio del 1990 asume, con 33 años de edad, Nuestro Actual Pastor el Reverendo Jorge Santana Zúñiga.
Quien por instrucción de en aquel entonces el Obispo Presidente Javier Vaques Valencia, había sido llamado al ministerio 2 años antes en la localidad de Pucón, Padre las Casas. Es así que con esa experiencia en el Ministerio Nuestros Pastores Jorge Santana Zúñiga y Ruby Vidal Sepúlveda Comienzan a trabajar de lleno en la obra, demostrando de inmediato sabiduría y respeto por la Congregación.
Una de las tantas prioridades espirituales era formalizar la reunión del cuerpo directivo, dentro de ella el estudio bíblico y también la escuela dominical.
Desde el punto de vista material la prioridad era culminar la construcción del Templo que hasta ese entonces carecía de muchas cosas, pero que no eran impedimento para visionar y sentir que en un futuro se podrían concretar estos puntos.
Pero eso no es todo, la formación de vidas es lo que marca un verdadero llamado de Dios, ¿porque qué sentido tiene construir un gran templo y no tener almas?, ¿qué sentido tiene llenarla de personas, sino existe la formación? de que vale la formación, sino está revestida de la Palabra de Dios, y de que vale tener todo esto, sino hay poder y gracia del Espíritu Santo.
Todos estos ingredientes son complementarios y a través del tiempo hemos comprobado que, pese a todas las inclemencias, desajustes, controversias, desigualdades, pesares, discusiones, desacuerdos, malos entendidos, hemos podido ver como Dios a obrado en favor de Nuestra Congregación, ya que nos hemos enfrentado a muchas crisis, pero de todas ellas nos ha librado Dios.
